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martes, 23 de junio de 2015

Scamorza y parmesano, dos quesos muy comunes en la cocina italiana

La gastronomía italiana utiliza diferentes tipos de quesos a la hora de preparar sus platos, como por ejemplo la scamorza y el parmesano.

La scamorza




La scamorza es un queso italiano elaborado con leche de vaca, aunque también se puede hacer con leche de búfala.

Según Ecured, la scamorza tuvo su origen en la región italiana de Abruzzo, el cual está documentado desde 1600. Asimismo, se puede encontrar este queso en las regiones de Molise, Campania y Puglia.

La scamorza, que procede de la familia del provolone y de la mozzarella, es un queso blando con un aspecto peculiar. Presenta una forma de bola atada por el “cuello” con una cuerda que puede parecer desde un muñeco de nieve, pasando por una pera, hasta un “ahorcado” (“scamozzare” significa “ahorcar” en un dialecto del sur de Italia).

Este queso italiano se caracteriza por tener un tipo de pasta hilada, la cual se obtiene debido a la fermentación de la cuajada de la leche, que se hila en agua caliente, igual que se hace con la mozzarella. Posteriormente esta pasta se mete en agua fría para asentar la mezcla y, por último, cada queso se ata con una cuerda por el cuello y se le deja secar colgado al aire.

Este proceso hace que la scamorza tenga una estructura fibrosa y le confiere su elasticidad y propiedad como queso de fundir. Además, en comparación con la mozzarella, la textura de la scamorza es más densa y su sabor es más intenso.

En las tiendas y supermercados de España puedes encontrar piezas de scamorza que pesan entre 250 y 300 gramos, pero las hay aún más grandes. Además, puedes elegir entre dos variedades de scamorza: la natural, que tiene una corteza de color amarillo suave, y la ahumada, cuya corteza es más tostada, fina y comestible.

A la hora de usarla en la cocina, el queso scamorza es idónea para pizzas, bruschettas, focaccias, platos de pasta, ensaladas e incluso para hacerlo a la plancha y tomarlo como aperitivo acompañado de verduras.

El queso parmesano o parmigiano reggiano




Por otro lado, el parmesano o parmigiano reggiano es un queso italiano, que según la leyenda, nació en la Edad Media en la provincia de Reggio Emilia (de ahí su nombre) y después se extendió por la provincia de Parma.

Este queso de consistencia dura y granular, elaborado con leche de vaca de la raza reggiana,  es un producto con Denominación de Origen Protegida (DOP), por lo que lleva una marca en la corteza del queso. De hecho, este famoso queso italiano tiene hasta un museo, el Musei del Cibo.

Se trata de un queso de larga maduración (entre 12 y 36 meses), lo que facilita su digestión. Por su sabor se utiliza tanto rallado sobre platos de pasta como en virutas sobre ensalada (la más típica es la de carpaccio de bresaola) e incluso como queso de postre acompañando higos o peras.

Otro queso de aspecto y sabor similar que se puede sustituir por éste es el Grana Padano. La única diferencia entre ambos es que en algunas variedades el Grana Padano puede tener un tiempo de curación menor.

En Italia hay quesos para elegir, entre duros y blancos, frescos y ahumados. En próximas publicaciones continuaremos hablándote sobre la amplia variedad de los quesos italianos.

martes, 29 de enero de 2013

¿Qué sabes sobre la mozzarella?

Cuatro bolas de mozzarella fresca con albahaca
Mozzarella fresca

La mozzarella es un queso italiano fibroso que se elabora a partir de leche entera y cuajo. Estos ingredientes se trabajan manualmente para darle forma de globo, nudo o trenza hasta alcanzar diferentes tipos de peso. Al final, la sal y el ácido cítrico sirven para eliminar la acidez de este queso.

Tradicionalmente, la mozzarella siempre se hacía partir de leche de búfala, pero al tratarse de un animal muy escaso, posteriormente se empezó a usar también leche entera de vaca.
Para reflejar el proceso laborioso de fabricación de la mozzarella, os diré que hacen falta en torno a cuatro litros de leche para obtener un kilo de mozzarella.

Etimología de la palabra “mozzarella”

La palabra “mozzarella” viene del verbo italiano “mozzare”, que significa “cortar”. Se refiere al corte manual que se realiza a la pasta de queso hilado con el índice y el pulgar para hacer su forma redondeada.

La primera referencia escrita de este término se halló en un documento del siglo XII, en el que se cuenta que los monjes del monasterio de San Lorenzo, en Capua, ofrecían un queso llamado “mozza” o “probatura” (mozzarella ahumada) a los peregrinos junto con un trozo de pan.

Origen y zonas de producción

El origen de la mozzarella está asociado a la introducción de las búfalas en el sur de Italia en el siglo X durante el periodo normando.

La mozzarella de búfala se produce en la parte meridional y sur de Lacio y en la parte septentrional de Campania, así como en Caserta, Nápoles, Salerno y el área comprendida entre Foggia y Venafro.

Mozzarella de búfala

Existe la Mozzarella di Búfala Campana DOP, la marca de Denominación de Origen Protegida (DOP) de mozzarella más importante del centro-sur de Italia. Este producto gourmet se confecciona sumergido en nata para garantizar su frescura o incluso se envuelve en ramas frescas de mirto, como se hacía antiguamente, para darle el característico aroma a mirto.

La búfala es un animal fuerte que pesa un promedio de 5 kilos y cuyos periodos de gestación duran 10 meses y los de lactancia 270 días.

Según los más puristas, la auténtica mozzarella es la de búfala y consideran que aquella elaborada a partir de leche de vaca sólo es "fior di latte".

Valor nutricional

La mozzarella de búfala se caracteriza por ser rica en proteínas, calcio, fósforo, variedad de vitaminas y cinc. Además, este queso fresco, fácilmente digerible, tiene un nivel moderado de grasas no saturadas, menos calorías que otros quesos y un contenido bajo de lactosa y colesterol. Así, el valor nutricional por cada 100 gramos de mozzarella de búfala es el siguiente:

246 kilocalorías, 16,2 g. de proteínas, 0,4 g. de hidratos de carbono, 20 g. de grasa, 320 mg de fósforo y 250 mg de calcio.

Usos en la gastronomía

La mozzarella se emplea, sobre todo, en la elaboración de pizzas y ensaladas -como es el caso de la ensalada caprese-, aunque también puede fundirse muy fácilmente sobre cualquier otro plato de tu elección.

Existen diferentes variantes de mozzarella en función del tratamiento dado, como por ejemplo, provolone  -mozzarella secada al aire- y scamorza -mozzarella secada al aire y ahumada con humo de paja-.

Como veis, el mundo de la mozzarella es muy amplio y la mejor forma de descubrirlo es probando todas sus variantes.